Residencia del Embajador Británico
La residencia y el barrio El Golf
La residencia de Gertrudis Echenique 96 constituye un símbolo del barrio jardín inglés que Chile acogió con entusiasmo y que marcó a docenas de ciudades en el mundo. Esta construcción fue pionera en Chile.
A fines del siglo XIX, ante el colapso de las ciudades industriales, emergió la nostalgia del ambiente rural junto con las denuncias de mala calidad de vida al interior de las ciudades. Para Ebenezer Howard, inventor de las ciudades-jardín, la solución consistía en que un grupo de personas comprara un gran terreno, lo que impediría la especulación inmobiliaria y les permitiría ser dueños de sus industrias y comercio. Así, no habría hacinamiento y se combinaría la vida social de los espacios públicos con la vida de un entorno sano.
En esta época comenzaron a surgir villas italianas o francesas en entornos verdes, inspirados en la ciudad jardín inglesa. Posteriormente, en 1930, el Comité de Transformación de Santiago fue invitado a incorporarse a la Asociación Internacional de Ciudades, Jardines y Lineales, década que también incluye la formación del Barrio El Golf por doña Elena Errázuriz, quien fue la primera dueña de la residencia. Casada con el diplomático Renato Sánchez, hija mayor del Presidente Federico Errázuriz Echaurren, quien gobernó el país entre 1896 y 1901, y de Doña Gertrudis Echeñique Mujica, mandó a construir esta casa a fines de los años treinta.
Para hacer un barrio de acuerdo a las nuevas tendencias, Elena Errázuriz contó con el especialista alemán Oscar Prager, llegado a Chile en 1926. Con experiencia en California, su sello provenía de Inglaterra, donde se deslumbró con la relación entre la arquitectura y el paisaje. Prager (1929-1960) actuó como paisajista en obras de gran calidad que se constituyeron en un aporte a ciudad, tales como el Parque Providencia, la plaza La Alcaldesa, los Jardines sur del Cerro Santa Lucía, el Parque Isabel Riquelme y el Parque Llano Subercaseaux, entre otros.
El paisajista aplicó en este barrio, los conceptos del modelo de la ciudad-jardín inglesa: una mezcla armónica de vivir en plena ciudad con un ambiente de campo y presencia de la naturaleza. La avenida Gertrudis Echenique donde se emplaza la casa, está tratada como un “eje verde” que remata al norte en el Plaza Loreto y el Club de Golf Los Leones, y al sur en la arbolada avenida Presidente Errázuriz.
La actual casa del Embajador Británico marcó la orientación del barrio con su mansión neoclásica diseñada por el arquitecto Alberto Cruz Eyzaguirre y cuyo monumental parque que se extendía por toda la manzana, también fue obra del paisajista Óscar Prager: ambos profesionales de prestigio en el Chile de 1936.
Así, la casa se inauguró en 1938, y a ella sumó el impulso de varias otras mansiones para sus hijos y otras más, que por idea del primo apoderado, se levantaron con el propósito de arrendarlas, lo que efectivamente se logró y a muy buen precio al consolidarse El Golf como barrio de prestigio.
El emplazamiento de la casa responde a la concepción original dada a la residencia por la acaudalada santiaguina Elena Errázuriz Echeñique, y concebida por el arquitecto Alberto Cruz Eyzaguirre. Su propio paisajista, el austriaco Oscar Prager, diseñó un gran parque en torno a la casa, emplazada en el entonces Fundo San Pascual, que con el paso del tiempo fue loteado y por lo tanto sus dimensiones reducidas.
Este Parque comprendía la manzana que actualmente componen las calles Apoquindo, al norte; Gertrudis Echeñique, al poniente; Callao, al sur; y Alcántara, al oriente. Este loteo fue incentivado en gran medida por la creación en 1934 del Club de Golf de Santiago, a los pies del Cerro San Luis.
Poco antes de morir, en 1966, Elena Errázuriz pasó la propiedad a la propiedad a sus hijos. Por fortuna para el patrimonio de Las Condes, la casa fue adquirida por la Embajada Británica como Residencia, lo que la salvó de la demolición (como ocurrió con muchas mansiones del barrio en los años 80). El tradicional aspecto del barrio, que se mantuvo por décadas con sus solemnes residencias, y sus amplias y arboladas avenidas, ha cambiado radicalmente con la densificación en altura.
Protección oficial
De acuerdo al artículo 60º de la Ley General de Urbanismo y Construcción la casa está protegida en el Plan Regulador Comunal de Las Condes de 1994 en la calidad de Inmueble de Conservación Histórica y a su vez la avenida Gertrudis Echenique como Zona de Conservación Histórica.
Todas las construcciones que son un aporte arquitectónico pueden quedar cobijadas en dos instancias distintas, aunque complementarias entre sí. Estas pueden ser según el plan regulador comunal que la declara Inmueble de Conservación Histórica y la otra es que la propiedad quede protegida por el Consejo de Monumentos Nacionales, trámite de mayor trascendencia, aunque más lento y complejo por lo que aún no se ha hecho.
Valores arquitectónicos
La casa de mil metros cuadrados, construida por el arquitecto Alberto Cruz Eyzaguirre en los años 30 para la Sra. Errázuriz Echenique, posee dos niveles y un depurado estilo Neoclásico Francés, muy en boga en esa época. En la planta, la disposición de los volúmenes es simétrica, donde un gran cuerpo central es flanqueado por dos alas iguales. Todo el interior está tratado con materiales traídos directamente de Europa, donde llama la atención el Parquet y las tres chimeneas de mármol importadas de antiguas casa francesas que iban a ser demolidas.
En términos generales, esta señorial casa se caracteriza por la armonía de sus muebles y porque todos sus muros están apanelados y pintados al mas puro estilo Georgian en colores pasteles; sus alfombras son persas de motivos pequeños y sus cuadros son de la escuela Inglesa entre los siglos XVII y XVIII.
La casa fue encomendada al arquitecto Alberto Cruz Eyzaguirre en el año 1938, quien le da una impronta neoclásica muy depurada, reconocible en la vertiente del neoclásico francés. El estilo neoclásico se desarrolla principalmente en Europa entre los años 1770 y 1830. Cuando se construye esta casa, ya han pasado casi 100 años desde que el estilo neoclásico se imponía como moda.
Como la mayoría de las construcciones de la época, este inmueble recoge un poco de los estilos en boga en Europa en esos años, principalmente el neoclásico el francés, logrando un resultado ecléctico que se reconoce en varias obras de fines de los años treinta.
En el diseño de la actual Residencia del Embajador Británico, se reconoce una marcada influencia renacentista. Este inmueble, típico del eclecticismo imperante en la arquitectura civil de la época, fue edificado con materiales importados de Europa, incluyendo las maderas de los pisos y balaustradas, los mármoles para las escaleras, vitrales, ladrillos franceses. Una curiosidad: las fachadas completas de las tres chimeneas que hay en la casa, fueron adquiridas en Europa, tras ser extraídas de casas antiguas que iban a ser demolidas. Por lo cual son distintas entre sí, y reflejan estilos diferentes.
La casa tiene una superficie construida de aproximadamente 1.000 m2, planteada en dos niveles. En planta, la disposición de los volúmenes es simétrica: un gran cuerpo central, que es flanqueado por dos alas iguales, cobijando y abrazando así el acceso, con un gran patio duro. Queda hacia atrás por contraste, un majestuoso y elegante jardín, en cuyo diseño aún es reconocible la impronta artística de Prager.
¿Sabía usted?
De acuerdo al artículo 60º de la Ley General de Urbanismo y Construcción, la Residencia del Embajador Británico en Santiago está protegida en el Plan Regulador Comunal de Las Condes de 1994 en calidad de Inmueble de Conservación Histórica. A su vez, la avenida Gertrudis Echeñique está catalogada como Zona de Conservación Histórica.